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6) Familia (Parte 2)

  • 28 feb 2017
  • 3 Min. de lectura

Mis papás se divorciaron cuando yo tenía dos años, de esa historia no sé más de lo que me han contado. Dicen que un día cogí una caja, la llené de algunas cosas, como mi biberón, una cobija, y no sé qué más cosas pueda necesitar un niño de dos años, la arrastré hasta el cuarto de mis tíos y les dije que quería vivir con ellos.


Después de la separación de mis padres, pasaba la mayor parte del tiempo con mis abuelos paternos, imagino que mis tíos también cuidaron de mí pues por alguna razón tomé la decisión de irme a vivir con ellos.


Con el tiempo llamé a mis tíos, papás y mi papá biológico siguió cumpliendo su rol, todos vivíamos en la misma casa. No recuerdo cómo me enteré que también tenía otra mamá biológica, el punto es que después de tener cierta capacidad de razonamiento no entendía mi núcleo familiar (en realidad nadie lo entiende, tuve que practicar por varios años, contando mi historia una y otra vez hasta que logré esta sencilla manera de explicarla).


Mi mamá, yo, mi hermano y mi papá

Pienso que a raíz del día en que grité, e hice llorar a mi mamá, y al no tener una figura paterna o materna definida, obtuve cierta libertad y pude evitar algunos regaños o castigos, lo cual me beneficio por algún tiempo.


Mientras crecía no podía entender por qué mi mamá me había abandonado, pues después del divorcio, ella volvió por mi hermano mayor.


Solo recuerdo que para mis cumpleaños siempre recibía una llamada con algunas semanas de anterioridad. Una mujer que decía ser mi mamá quería venir a verme y traerme lo que yo quisiera de regalo para esa fecha. Yo me emocionaba bastante pues estaría con mi mamá biológica y además tendría un súper regalo (recuerdo pedir, una bicicleta, “un microscopio”, una guitarra y hasta un PlayStation). El 12 de diciembre era la mejor fecha, pues recibía regalos por mi cumpleaños, y en muchas ocasiones me daban cosas para que las usara en navidad o en año nuevo. Así que casi siempre recibía todos los regalos juntos, además vendría mi mamá y mi hermano.


Con el tiempo esta fecha tan especial dejó de serlo, aún cuando en casa invitaban a mis amigos o compraban un pastel, esperaba el momento en que entrara por la puerta mi mamá con el regalo que había pedido días antes. Uno de los días que más recuerdo fue cuando pedí el PlayStation, ese día me vestí con mi ropa nueva, en casa me prepararían lo que quisiera almorzar, además recibiría uno que otro regalo. Llegó la noche y aún no veía a mi mamá, las personas que estaban conmigo al ver mis ansias decidieron decirme que ella no vendría, así que salí corriendo a mi cuarto, salté sobre mi cama y me puse a llorar, en mi llanto y soledad discutía con Dios, lo culpaba a Él, yo solo quería saber por qué todos tenían a su mamá y yo no, por qué mis amigos, primos y todos los que conocía compartían con sus familias y yo aún no entendía cómo funcionaba la mía, si es que la tenía.


Después de un largo rato entran a mi cuarto mis papás (biológico y mi tío) y mi mamá (mi tía) con una caja grande envuelta en papel regalo cantando la canción de cumpleaños. Me dicen que mi mamá biológica había venido a saludarme y que me había traído ese regalo, que lastimosamente había tenido que irse muy rápido pues tenía que trabajar y como yo estaba llorando me perdí de verla. (En la caja había un Polystation, no era lo que quería pero mi mamá había venido a traérmelo)


Durante varios años escuché esa excusa, hasta que finalmente supe que mi mamá no había asistido a mis cumpleaños, y que eran ellos quienes intentaban apaciguar mi tristeza.


Por estas razones crecí con resentimiento y cierto rencor hacia mi mamá, poco a poco dejaron de importarme las fechas especiales y me limitaba a desarrollar cada etapa de mi vida dejando de lado mi anhelo por tener una familia normal como las que salen en las películas; con el pasar del tiempo mis padres formaron sus nuevas familias, no me agradaba la idea al comienzo pues yo seguía soñando con que algún día mis papás regresaran y tuviéramos una familia feliz, me acostumbré a la idea y empecé a conocerlos, no eran tan desagradables mis nuevas hermanas y hermanos y lo mejor era que nunca peleábamos pues vivíamos lejos.


A medida que crecí, fui entendiendo y escuchando varias razones por las cuales tuve que pasar por esa etapa, que hoy en día es cada vez más común.


Tengo el gran privilegio de contar con dos papás y dos mamás y gozar de una familia "disfuncional" que funciona muy bien.



 
 
 

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